Donde dije digo digo Diego, Rosalía, mi arma.

Illa, Rosalía, esta vez sí que tas pasao de lista, tía, que yo te quería y te defendía a capa y espada, pero ya no puedo con mi alma, me cagon tu sangre, mira a lo que me obligas.

Yo sostuve que lo tuyo no era apropiación cultural de mi pueblo porque cantaste temas viejos de flamenco modernizados y para eso usaste el habla de esas canciones, un habla que no te pertenece pero que era necesaria para la interpretación de los temas. Pero en Malamente la justificación ya no nos sirve, corazón sin trampa. Componer una canción de cero llena de muletillas y palabras andaluzas, llena de apócopes de mi tierra y pronunciación andaluza que en ningún momento de tu vida cotidiana has usado ni usas, está muy feo. Y te voy a decir por qué está feo. Está feo porque nosotres nos pasamos la vida luchando contra el estereotipo de gente inculta y atrasada por hablar con nuestras maravillosas hablas, un conjunto de hablas que es probablemente de las más avanzadas del mundo y un tesoro para la humanidad que nos enseñan a odiar y a que debemos avergonzarnos de él, sentimiento de culpa que luego nos cuesta muchísimo trabajo desterrar de nuestra vida (¿sabes eso de que los maricones tienen que luchar toda la vida contra la mala conciencia que les ha creado la sociedad educándolos en la homofobia? Pues igual.). Un estereotipo que mantienen la televisión y el cine distorsionando nuestra forma de ser en vagos, pobres y fiesteros cuando lo que en realidad pasa es que tenemos la tierra con más horas de luz de europa y por eso nos la pasamos en la calle relacionándonos con los demás, hablando y celebrando que estamos vivos, lo que se traduce en que trabajamos para vivir a cuerpo de rey y no vivimos para trabajar a cuerpo de esclavo. Ya te digo yo que si nosotros tuviéramos tanto dinero como tu Catañula (no hablemos de que ese dinero fue porque los vagos de los andaluces os levantamos la industria) poníamos el ceceo de moda en un cuarto de hora y nos iba a admirar hasta el tato. Y esto que tú haces no fomenta la visivilización de nuestro problema sino que lo frivoliza; usando tus privilegios de blanca norteña hablando andaluz solo consigues que seamos un disfraz, una chirigota, un ‘olé que tiene una grasia que no se puede aguantá’. Al usar nuestra habla y nuestras gentes para crear tus canciones nos pones en ridículo y en peligro, porque la gente se sigue creyendo que nuestra tierra es eso que les enseñó la campaña de márquetin de Franco, toros, vino, sevillanas y olé con su chistesito incluido. Te recomiendo que mires los vídeos de don José María Pérez Orozco, hombre sabio y experto en el tema.
También sostuve que no eras racista por cantar el caló que te pedían aquellas canciones antiguas tan bonitas, pero mentar al pueblo gitano en tu nuevo tema con sus palabras propias, haces que ya no esté tan seguro de tu racismo implícito en tu manera de actuar como blanca con privilegios que canta apropiándose de la identidad de un pueblo sin tener sus mismos problemas. Tú me entiende, ¿no, quilla? ¿O es que acaso en el día a día dices muchas veces undiel o quillo? ¿Y tú has visto alguna vez a una catalana cantando con jaleos? ¿A que suena falso y ridículo? Noniná, a nosotres nos lo parece y mucho.
Hablemos de la estética del vídeo ahora, total, puestos a ofender. ¿Qué es eso del nazareno haciendo skate, de la virgen tatuá y de los toreros en chándal? ¿Tú te crees que Andalucía es así? ¿Tú te crees que los jóvenes de mi tierra van a patinar con un capirucho? ¿Pretendías darle una vuelta irónica a los estereotipos del folclore español y no lo has conseguido? Porque está claro que no lo has conseguido, o a lo mejor es que pretendías afianzarlos queriendo o sin querer pero de forma insensata. Te voy a explicar una cosa que me parece que ignoras; resulta que el estado fascista español dirigido por Franco decidió unificar España por la fuerza y por la cultura ‘Una, grande y libre’ y agarró el folclore andaluz que era el más llamativo y estaba más generalizado, el que practicaban los gitanos en los tablaos de Cataluña y Madrid  para llevar a cabo su campaña de márquetin asquerosa y sucia mientras prohibía a mis gentes hablar en andaluz, escribir en andaluz o hacer carteles en andaluz. Prostituyó nuestra imagen, nuestra cultura y nuestra nacionalidad para crear una imagen artificial de España que nunca ha sido una ni ha sido grande ni ha sido libre porque cada pueblo de la península ha tenido su cultura. La nuestra es la nuestra y la de los asturianos por ejemplo, es la suya, que tan bien defiende y moderniza Rodrigo Cuevas del que tienes que aprender un poquito de decencia y buenos modales. 
Osea, que coger una estética que ya estaba prostituida y que causa tantos traumas en mi pueblo y tantas alegrías, robar un habla con la que no tienes na que ver, apropiarte de las señas de identidad de una etnia y de las señas de identidad del folclore de un pueblo multicultural y mágico como el andaluz, y usar todo eso pa hacerte la moderna es una indecencia, yo te consideraba mi amiga cuando lo que hacías era cantar temas viejos y mimetizarte, pero en el momento que sacas los pies fuera del tiesto, ya no me gustas, chalá. Además de que ya no creo que tu ilusión fuera enseñarle a las nuevas generaciones lo que es el flamenco, sino hacer dinero a costa del sufrimiento de una tierra maravillosa. Y ni que decir tiene que tampoco creo ya que los que escuchan tu música vayan a indagar en el flamenco ni les guste ni nada.

El sitio más maravilloso del mundo no es Andalucía, por supuesto, es el mundo, pero nosotros tenemos la suerte de haber nacido en un mirador privilegiado, eso no es siempre bueno y nos comemos nuestros problemas y nuestras cosillas que todo el mundo tiene cosillas, no puedes venir a apropiarte de lo que te conviene sin las implicaciones que ello tiene. Vamos a hacer una cosa, la próxima vez rebuscas en el folclore catalán y cantas con tu propia identidad, ¿vale? ¿O es que no te parece tan guay?¿Sabes que eso que te pasa a ti con el folclore catalán de que no te parece tan cool es lo mismo que nosotros hemos tenido que sufrir durante décadas? Búscate la vida, mi arma, que la muerte viene sola, y déjanos tranquilos.

Con respecto a 'Los Ángeles' y su polémica.

Yo soy un payo de la Andalucía más profunda que defiende como única patria la cultura, y en esto me amparo, no soy experto en flamenco ni mucho menos. Pero la única patria que tengo es mi cultura y mi idioma, que a la vez me abre las puertas de todas las culturas y me hace una persona plural. Por esta sencilla razón me atrevo a escribir esto, un texto íntimo de reflexión que pretende aclarar mis ideas y que surge después de mucho hablar con mi amigo Iván sobre todo y con otra gente sobre menos, de la polémica causada por el disco ‘Los Ángeles’ de Rosalía.

A Rosalía se la acusa de apropiarse de las letras de su disco, de sus cantes. Esto es un disparate, cómo va a esconder ella de dónde los ha sacado. Sería suicida por su parte porque basta con googlear una letra para que te salga hasta el número de la seguridad social de su autor.
Se le acusa de que esconde que no tiene raíces flamencas, otra acusación sin fundamento. Yo la he escuchado  decir en entrevistas que en su casa no se ha escuchado nunca flamenco y que lo empezó a escuchar ya de mayor en los botellones en los coches de sus amigos. Y que aprendió a cantar con un maestro que la metió más profundo en el cante porque ella primero escuchaba solo a Camarón.
Se le acusa de impostar el acento andaluz a la hora de cantar y sin embargo ser ‘una pija catalana’. Oiga, mire usted, a mí esa canija me canta un tanguillo con el acento catalán de ella  y se lo compra su prima, porque yo no me lo creo. Entre otras cosas porque una letra en andaluz, tú me dirás cómo entra en la música si la castellanizas. Lo que sería falso de verdad es que intentara robarles sus acentos y sus palabras andaluzas, sería mutilar las canciones.
La estética ‘agitaná’ que usa, esto también mal. ¿Resulta que el pelo largo, los aros grandes, los oros y las uñas son patrimonio exclusivo gitano? Mi sobrina, mi cuñada, mi madre en su juventud, mis vecinas, usan estos elementos estéticos y son payas, es un hecho. Es verdad que son andaluzas, pero esto es otro punto a tratar más adelante.

Rosalía es una ladrona blanca y con dineros de la cultura de un pueblo que ha escrito sus letras con la sangre de su sufrimiento y marginación. Eso he leído. Además he leído que ella usa ese dolor y sufrimiento ajeno para obtener gloria dándole la espalda al pueblo que sufrió (y sufre). Apropiación cultural. ¿Cómo se puede uno apropiar de un arte plural? Un arte que es la mezcla de ritmos negros, blancos, gitanos, moros, centroeuropeos, indios y americanos. Esto de la apropiación cultural es la idea más conservadora que existe en el arte, porque el arte se construye sumando y sin esa suma, no hay arte. Las nuevas músicas son siempre fusión de otras músicas anteriores, las lenguas son evolución y fusión de otras viejas, la pintura lo mismo. Si Picasso y sus coetáneos no se hubieran ‘apropiado’ del arte africano, ¿qué carajo hubieran pintado, cómo hubieran podido avanzar e innovar? ¿Se nos olvida también que el flamenco debe muchísimo de su estética actual y sus formas, incluso alguno de sus quejíos y sus palmas y su todo, a que en el siglo 19 nacieron los tablaos flamencos en las ciudades andaluzas y en Madrid como atracción para los turistas ingleses que venían atraídos por lo indómito y romántico de estas tierras?
¿Racismo? Rosalía es racista por cantar flamenco y adoptar estética gitana, pero Miguel de Molina, Lorca, Paco de Lucía, Rocío Jurado o Enrique Morente no lo eran. ¿Eso por qué? Pregunto yo. ¿Porque resulta que ellos ya son sagrados, están muertos y son mártires del arte? Cuando Morente grabó ‘Omega’, le cayeron hostias como panes, aunque ahora sea dignamente reconocida como obra maestra del flamenco, no se le olvide a nadie. 
No sería la primera vez que yo escucho hablar de lo cerrado, rancio y racista que es el mundo del flamenco donde ser payo es un impedimento para ser reconocido. Estamos hablando de esta chiquilla que se ha aprovechado de ser blanca para triunfar a costa de los gitanos desde su posición de superioridad, pero son muchísimos más los gitanos grandes dentro del flamenco que los payos, estamos mirando el grano de arena en la playa.

Rosalía es catalana y se apropia del andalucismo en el acento, en la estética, en los cantes, etc. Yo creía que esto estaba ya superado, como andaluz con un poquito de consciencia histórica lo digo, oiga. Porque esto pasa desde la República si no antes y tuvo su máximo apogeo con el régimen franquista que convirtió a España en ‘Flamencolandia’ y olé y convirtió el folclore andaluz en la seña de identidad de la España ‘Una, grande y libre’, ya que nunca existió tal folclore español porque no existió nunca tal España ‘Una, grande y libre’ y algo habría que poner de cara al público.

Lo suyo es un disco muy bien diseñado como producto de márqueting. ¿Esto también es un problema? ¿Llegar a toda una generación que no había escuchado nunca flamenco antes abriendo así un camino, también es malo? Es que se acuesta con C. Tangana. Una niña culta, que tiene talento y ha aprendido a cantar, coge unas canciones preciosas, les da lustre, las graba, encuentra cómo venderlas y tiene éxito. Pero no es que se le de bien, es que se acuesta con C. Tangana y ha prostituido el flamenco haciéndolo llegar a un público inculto en la materia. Hay muchxs gitanxs coetánexs de ella con unos cantes maravillosos que no tienen su éxito y eso es racista. Pues lo mismo tendríamos que analizarlo caso por caso, porque el racismo contra el pueblo gitano es una cosa innegable, y también es innegable que grandes artistas de la historia no han salido de su casa por racismo y por otros motivos de marginalidad, pero esto hoy día pasa poco ya. El que no sale de su casa será que no quiere o no sabe venderse, porque estando en el siglo 21 y con esa maravillosa herramienta que se llama internet, muy mal lo tienes que hacer para conseguir dar con la tecla y tener un producto genial y no salir de tu casa. Si consigues hacer Arte, si consigues hacer algo que tenga eso que nadie sabe lo que es pero es lo único que importa, los mueves un poco y por algún lado revienta. Lo que pasa es que a parte del racismo (que yo no lo niego, pero analicemos cada caso), tienes que dar en la tecla y dar en la tecla es una cosa que nadie sabe cómo se hace y no hay fórmula para hacerlo. Porque el arte es trabajo, trabajo, trabajo y trabajo y una cosa invisible que si no tienes, estás jodido y luego más trabajo. Y además de eso, tienes que saber venderte, hacer relaciones y demás factores que (oh, destino), Rosalía ha sabido buscar, porque la suerte no se encuentra, se busca.
Lo que pasa es que en este país el artista que triunfa siempre es un grandísimo hijo de puta porque somos un país de miserables que no tenemos envidia, como decía don Fernando Fernán Gómez, sino desprecio por el triunfo y el trabajo y el esfuerzo de los demás. Y en lugar de alegrarse uno por el triunfo de Rosalía de las cosas que ha conseguido para ella y para el mundo del arte y para dar a conocer la cultura andaluza a base de esfuerzo, de estudiar y de trabajo duro, (y de tener duende) uno la tacha de racista y de acostarse con C. Tangana (que valientes ganas hay que tener por cierto) porque otros que no son blancos como ella no han podido o no han sabido buscarse la suerte como ella sí.


El racismo existe, no digo yo que no, pero a lo mejor sería menester echarle la culpa al sistema y no a la pobre chavala que ha sabido hacer las cosas bien. 

Retrato otoñal apenas esbozado.

Es menester retratar el agua seca en los cristales,
las hojas sucias de los almanaques,
el sonido de la cadena del váter,
los mendigos ateridos de frío,
aquel tres pies al gato callejero,
el recuerdo añejo de la infancia,
las tetas de los dinosaurios,
la guiri fea del vagón de tren,
los viajes por la mañana temprano,
las abuelas muertas, los desaparecidos, los desviados,
el tiempo inestimable del otoño,
las esposas horteras de los dictadores,
los aviones que vuelan bajito,
las excavaciones arqueológicas
que encontraron una momia
en mi corazón, la carnaza,
la ilusión de los novios nuevos,
la muerte de los viejos,
el tractor usado de mi padre,
los cuadros sin empezar en el pueblo,
la ciudad despanzurrada por la niebla,
los adolescentes de piel nacarada,
los malos recuerdos, la pesadumbre,
la música buena, instagram y sus historias,
el oro, el dinero y el tabaco,
tu prima la que estaba buena,
los gallumbos, las anginas, las paperas,
las infecciones leves de orina,
los despechos, el popper, los orgasmos,
las cosas caras, los enfados, los suicidios
perpetrados con chuchilla de seis hojas y lubricante,
la borrachera, las gordas, los payasos,
los carteles 'se traspasa', las gitanas, el telediario,
los dibujos animados, las caderas, el coño,
los tacones, las travestis, los condones,
los ojetes calvos, las películas, las caricias,
el calor de la cama, las pajas, los torreznos,
los callos, el melodrama, las pelucas,
los sintetizadores, el subnopop, los amigos,
las malas compañías, la puta discoteca, los cretinos,
los refugiados, el electrodisgusting, la burundanga,
la melena, el pan frito, las ladillas, los pestiños,
los cocodrilos, las lentejas, el chorizo, los pedos
y el olvido.

Lo que pasa con Sara.



Lo que pasa con Sara es que su padre se perdió en la guerra y ya se sabe. Sara es una niña bien de familia acomodada que se hizo actriz para ser la protagonista de todas las vidas posibles. Se operó las tetas para achicar el agua de su sexualidad sin conseguirlo, últimamente la rechazaron en una prueba por ser demasiado latina y tener tantas curvas que cualquiera se marea menos yo que tengo un estómago de acero bruñido. Lo que pasa, es que su belleza es inabarcable a pesar de que le sobren un par de postres, o tal vez es por eso que no se la puede abarcar. Es amiga de los maricones y los desconocidos en los bares por la noche. Dice su abuela que haberse acostado con medio Madrid es de ser un poco putanga, pero lo que no sabe la buena señora, es que el otro medio Madrid se libró porque ya estaba acostado en otras camas. Ella se acuesta con cualquiera para rellenar de carne el vacío irremediable que se produce en el corazón de la gente sensible al mirar a los ojos del mundo, aunque sabe de sobra que jamás podrá curarse. Sara rueda de casa en casa cuando la de al lado se desploma y acaba en París haciéndose la Carmen Maura pero más muerta de hambre y más hermosa. Tiene amigas tan hermosas como ella pero sin el talento para serlo (para ser hermosa hay que tener talento como en todas las artes) y un amigo gabacho y maricón enamorado de la tauromaquia, qué maravilla. Lo que pasa con Sara es que para ser hermosa hay que ser imbécil porque la belleza si boba, dos veces bella, y ella es aguda e ingeniosa, brillante y con un sentido del humor que me estruja el estómago y me sacude hasta los cimientos. Yo siempre quise un amor que me destruya, Sara es el amor que me destruye si no fuera porque yo ya ando destruido hace tiempo. Lo que pasa, como ya he dicho, es que es capaz de follar drogada para olvidarse de la carga insoportable que es el mundo y vomitar después en la bañera sin inmutarse, pero se enamora de un inglés aficionado al fisting y a los cuatro días mal contados lo abandona y se pasa siete llora que te llora con la boca sabor a semen de fotógrafos ajenos y cuando él le manda un vídeo con un calabacín insertado en el ojete, ella se ríe mientras come galletas fontaneda y éste la acusa de crueldad y de no haberlo querido nunca, (los ingleses no tienen sentido del humor, hijos de puta). Lo que pasa con Sara es que vino a decirme que me amaba sin conocernos de una mierda, porque vio sus peores cualidades reflejadas en un pintor feucho y con bigote facha (el humor, el arte, la gonorrea, el gusto desmedido por los hombres, la sangre, la sífilis, la zozobra, la sensibilidad hiriente, la cirrosis, las ladillas), y yo no tuve más remedio que prometerle amor eterno y hacerla algún día la reina de Puerco Rico. Lo que pasa con Sara es que lo que yo amo a su belleza solo es comparable con lo que yo amo reírme con ella y sacarle cuatro carcajadas con cualquier barbaridad desubicada. Lo que pasa con Sara es que me la follo a todas horas aunque jamás nos hayamos acostado y me haría feliz si yo quisiera ser semejante cosa tan ordinaria. Lo que pasa con Sara es que la amo, porque es tan complicada que me la pone dura como una piedra, pobre Sara. Parecerse a mí en tantos aspectos no habla a favor de nadie, y menos en favor de ella.

Amor a la inversa.


Te ofrecí mi corazón
para que pongas sal
en los ventrículos.

Te di el año más duro
de mi existencia
(uno de ellos).

Te enseñé lo que es
la libertad
con la que no contabas.

Te quiero más
que nadie en este mundo
podrá hacerlo.

Caminé contigo
un año entero,
te di amor y un amigo.

Me permití el lujo
que me está vetado, de la felicidad
porque fue a tu vera.

Compré todo lo que eras
sin que un defecto
me importara.

Te di mi arte,
adopté el tuyo,
nos hicimos uno solo.

Te hice daño,
lo arreglé,
te quise adentro.

No tengo nada más
para ofrecerte, lo juro,
te he dado todo y tanto.

Siento que nunca más
seré capaz de perdonarte
que cambies mi amor deluxe

por el de un cualquiera.

Yo y todo yo.


Yo y todo yo, 
líbreme el cielo
de pensar en nada
que suene mejor.

O eso dicen de mí,
pero nadie ha preguntado
mi opinión, 
porque a quién le importa
lo que opine yo.

La gente me dice
lo haces genial;
pero luego jamás merezco nunca
una segunda oportunidad.

Todos opinan
que Álvaro sabe hablar,
pero quién me escucha.

Él tiene unas opiniones
acertadísimas
de los grandes temas,
tienes que hablarlo con él;
pero 
ni media están
de acuerdo 
con lo que digo.

Controla su vida y
sus sentimientos,
sabe vivir;
pero acaso se han 
parado a pensar
en cuánto sufro
al día
de más,
cómo es mi vida.

Nos ha cambiado Al,
somos mejores, libres,
es genial;
y una vez libres
se van,
y yo me quedo en silencio
con el pincel y el aguarrás,
acaso esto no es
genial.

Yo y todo yo,
líbreme el cielo
de contradeciros
y deciros que soy normal,
y no tan mucho mejor.

A veces me pregunto
si este personaje lo habéis construido
u os lo he vendido 


yo.

Retraso cultural.


Hablar de esto hoy día es lo que más pereza puede darme del mundo, porque a mí limpiar pañales de bebé no me gusta, pero vamos a ello:
Yo soy de un pequeño pueblo de la España profunda anclado en una moral absurda del pasado más cromañónica, ¿sabéis? Un pueblo en el que destacar tiene unos costes que asumí hace tiempo.
Pues bien, hace unas semanas subí esta foto. Una foto que es un simple acto de libertad personal. Un acto de irreverencia (que no debería ser necesaria) social y un acto de provocación artística y sexual que habla de lo que necesita esta sociedad que en pleno siglo XXI, en pleno 2017, sigue considerando un semidesnudo, como algo escandaloso, que censura las fotos de tetas en las redes (la carne ofende hoy más que en los noventa), que se escandaliza por una actuación drag porque causa daños a la moral cristiana (me cago en dios) o que permite que un autobús trasfóbico pasee por Madrid, una de las principales capitales de Europa. Y me encuentro con que me cuentan que esta foto que no debería provocar a nadie a estas alturas de la película, resulta que es la comidilla de mi pequeño pueblo. ¿De qué coño estamos hablando?
Estamos ante una sociedad infantil que se escandaliza por pedo-caca-culo-pis. Una sociedad que ha involucionado y que ha vuelto a los pensamientos fascistas, a la censura y a la mediocridad y el gris. Una sociedad paleta.
Yo me expongo y soy consciente de lo que esto implica y lo asumo, he firmado el contrato habiéndolo leído, pero que os quede claro una cosa a todas: esa foto no habla de mi condición moral, sexual o personal, esa foto habla de vosotros; de vuestra pequeñez moral e intelectual.
Yo hago lo que me da la gana y viva el escándalo.